Relato de la comunidad

PERDIDA

Por África Sánchez

Caminaba sin rumbo por su dañada mente

en una continua e involuntaria acción

cuyo plató,

era el universo

de las diosas Deméter y Perséfone.

Solo ahí se sentía protegida,

era el santuario donde su exilio

se volvía un camerino privado

en el que germinaban los sueños,

era la luz y la vida

ese mundo de la mitología,

el único que la hacía libre.

Nunca pudo volver ni lo pretendía

a realidades

que cantaban paredes circundantes,

ella, con su dolor adormecido

grababa en su cámara interna,

escenas de cordura

envueltas en locura esperanzadora.

Y lloraba. Y reía.

Adoraba sus diosas. Perdida

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