Relato de la comunidad

Pobres vecinos

Por Feli Eguizábal Fernández

Su canción favorita era la que aprendió del abuelo y aun no sabiéndola del todo, entre letra y letras, tarareaba. ¡Anda JALEO, jaleo…!

Ésto le ayudaba a trabajar, sobre todo cuando surgía algún contratiempo, como cuando se rompió el ALICATE y no podía arreglar el fregadero que estaba inundado la casa, parecía surtirse de un OCEANO. ¡Que desaguisado se preparó!

¿Qué es la vida sin humor? —decía.

Con el agua hasta los tobillos, se puso a merendar: un AGUACATE, subida al TABURETE de su abuelo y contemplaba cómo, el agua se deslizaba bajo la puerta y corría por las escaleras…

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