Relato de la comunidad
PREMONICIÓN
Por Liliana Ebner
Un dragón incineraba sus vísceras. Despertó, empapado, pero sonrió al darse cuenta que solo era una pesadilla.
Janipa, su esposa, enterada, se dirigió con su espada y su casco de guerrera al Castillo, donde se encontraba el Oráculo de Delfos. La pitonisa interpretó el sueño. Desesperada, lo contó a Perseo, quien en su taller, modeló un caballo alado, al que los Dioses insuflaron vida. Lo obsequió a Sócrates para que huyera, pero este consideró eso cobardía y enfrentó su muerte con valentía. Bebió sin prisa la cicuta, que le fue quemando las entrañas. Ahora era realidad, el sueño se cumplía.