Relato de la comunidad
QUE VUELE.
Por Corina Iglesias
Mi laberinto personal no es la obra de una vida de ensueño, es un complicado diseño trazado por el azar y las decisiones que tomé en cada encrucijada.
Cada hueco sin salida lo tapó una desilusión, una decepción o un sufrimiento. En mis rincones favoritos siempre tomé una sabia decisión.
Sus largos pasillos, algunos sombríos otros acariciados por el sol, los recorro con la tenacidad del que nunca se rinde y la valentía de permitir a la imaginación tomar el vuelo hacia otro lugar donde los muros no coarten mi libertad.