Relato de la comunidad
Quizás
Por Amalia Martínez Fernández
Acerqué mis labios para recibir el beso de rigor. Aquella cascada de emociones que me embargaba cuando nos enamoramos, fue desapareciendo a la misma vez que las mariposas volaron lejos.
El viento, se llevó las promesas con el dulce te quiero. Así, como el olor impregnado en nuestros cuerpos de aquellos campos de tomillo, donde comenzaron los primeros escarceos de caricias y entrecortados suspiros.
Ya, no veo el aura de luz que rodeaba tu cuerpo. Ya, no eriza mi piel el roce de tus manos.
Quizás, nuestras vidas se cruzaron demasiado pronto. Quizás, debimos vivir otras experiencias…antes de enamorarnos.