Relato de la comunidad
Rabia
Por Noa
Le pegó un puñetazo al pastel doblando la mesa. Tiró los platos al suelo deslizando sus brazos por la mesa. Derribó el mueble estantería dónde había guardado sus libros favoritos. Ya sólo le quedaba pegarle una bofetada a su mujer. La rabia lo comía por dentro y tanto él como ella eran conscientes de lo que iba a pasar. Jorge no entendía como podía ser que con toda la escena, Laura estuviera tan tranquila. Las lágrimas se deslizaban cara abajo, es cierto, pero su cuerpo no temblaba como las otras veces. Y mirándole a los ojos se dio cuenta de porque.