Relato de la comunidad

RARA

Por Antonio Marqués

En el colegio la llamaban «rara» porque disfrutaba del aprendizaje y siempre llevaba una sonrisa dibujada incluso después de recibir la noticia que cambiaría su vida. Los aforismos no curaban su cuerpo, pero le ofrecían consuelo al alma, proporcionándole el optimismo necesario para enfrentar la adversidad y la valentía para aceptar el reto de superarla. Sin embargo, para afrontar el problema que había surgido, necesitaba la bondad de desconocidos dispuestos a tenderle una mano. Claudia, una niña feliz que rara vez había estado enferma, ahora se encontraba lidiando con una enfermedad rara que esperaba superar contigo.

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