Relato de la comunidad

REFRANERO

Por Antonio Marqués

En mi casa no tenemos dinero para viajar, pero, como dice el refrán, no hay mal que cien años dure. Nuestra mayor diversión es observar al perro de Ramiro persiguiendo a los gatos callejeros. Como creemos que «obras son amores, no buenas razones», los regalos que nos hacemos consisten en darnos abrazos adornados con lacitos. En la casa donde hay paz, incluso el agua de la tinaja sabe a vino, por eso, aunque contamos con pocos recursos, somos una familia feliz. Además, comer nos resulta económico y saludable: el conejo que compramos en la carnicería de Ramiro es exquisito.

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