Relato de la comunidad
ROJO AMAPOLA
Por M Luisa Pérez Rodríguez
Por última vez le pedí clemencia. No debía consentir que le diera muerte por esa inesperada lesión ¡no podría soportarlo!
El caballo es precioso. Su piel tiene un color amapola, rojo intenso en todo el cuerpo y estaba en su mejor momento. Pero un mal paso, dado en la noche cerrada y confundido seguramente por el rielar de la luna que reflejaba su luz en el estanque, le hizo tropezar y fracturarse un hueso de la pelvis que tenía difícil arreglo.
Afortunadamente, me hizo caso y se buscó solución. Hoy podemos celebrarlo con una gran fiesta. El caballo parece sonreírnos.