Relato de la comunidad
Santiago XVII
Por Juan Francisco MencíaMurga
Tenía que desempolvar su ambición perdida, la que le había llevado a levantarse tantas veces y debía hacerlo con humildad, desechando palabras excesivas, como sacrificio. No era tiempo de ganar, sino de adaptarse, de darse aire, de encontrar veinte centímetros para revolverse sobre sí mismo, de promover su verdad, de enfundarse el equipo de borrar correcciones, de dejarse fluir, de quererse, de hacerse visible, de escuchar, de confiarse.
-¿Cuánto tiempo hace que no vas al circo?- Le dijo Julia abriéndole la puerta y mostrándole, entre risas, dos entradas- me tocaron en el “super”.