Relato de la comunidad

Santiago

Por Juan Francisco MencíaMurga

XIX

El balón rodaba en su campo y no sabía cómo jugarlo. Se daba cuenta de que nunca supo amar la vida. Se había dedicado a crear una tupida red a su alrededor, que impedía que le pudieran ayudar. Creyó tener un método infalible, la corrección y el orden, sin ver que eso le enturbiaba las emociones. Nunca se saltó la línea y no se atrevió a jugar las cartas de la transgresión. Sólo existe lo que se toca, pensaba, sin embargo estaba aprendiendo que es el sentimiento lo que nos salva, aunque aún, a veces, volvía a las sombras.

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