Relato de la comunidad

SECTARISMO A LA CARTA

Por Galilea

Trabajando en aquel plató de televisión derrochaba aplomo y dominio delante de la cámara. Lejos quedaban los años en la Facultad de ciencias de la información, donde aprendió que un trabajo bien hecho tendría como premisas: Objetividad y honestidad. Fuera de esas dos máximas, su profesión se convertía en un simple instrumento en manos de otros intereses menos nobles.

Miró la escaleta en la pantalla que tenía sobre su mesa. Hoy, volvería a “menear la perdiz” hablando de aquello que sirviese para desviar y silenciar una verdad ideológicamente incómoda, para el segmento social del que se alimentaba su grupo empresarial.

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