Relato de la comunidad
SÍ , QUE ME RECORDARÁS.
Por Luis Fernandez
Aquellos aforismos que repetía su abuela hasta el cansancio; eran inútiles para él. Admiraba su optimismo que tuvo durante tantos años y su piel lleno de la valentía que tuvo, al resistir el dolor de las llagas. Desde ese entonces, ella solía sentarse en el pórtico observando el paisaje con ojos llenos de bondad.
-Claudia, traigo tu desayuno- avisó, de forma déspota .Se acercó y retrocedió asustado. Su abuela ya no respiraba.
De pronto, todo lo que ella dijo , iba cobrando sentido ; al sentir que todo su cuerpo se cubría de llagas a una velocidad increíble mientras lloraba de dolor.