Relato de la comunidad
Siempre se ha dicho que el…
Por Teresa Negrete Alcudia
Siempre se ha dicho que el mundo es un teatro, un discreto escenario decorado según la música que suene de fondo. Uno puede llegar a sentirse un bailarín; aunque nos falte elasticidad, flexibilidad o a lo mejor, sin más, el sentido del ritmo. ¿Cómo se escuchará en la distancia el sonido de la arrogancia? Quizá como una pieza de claqué. Con estruendos y golpes recurrentes que desdibujan el silencio ensordecedor. Quizá sea el momento de actuar, o de dejar de actuar. Hay demasiados actores pésimos. Ya no se va tanto al teatro. Nos creemos capaces de interpretar un papel inolvidable.