Relato de la comunidad
Sin dilación
Por Amalia Martínez Fernández
Juré lealtad y compromiso hasta la muerte. Era mi vocación, solo yo, sería la responsable de mi decisión.
Se necesita mucho valor para hacerlo. Piénsalo bien. Sus voces sonaban como un eco en mi cerebro, mientras recordaba el calor de sus abrazos en el momento de la despedida.
Ejercer la medicina, con la libertad de tomar la decisión de donde y cuando hacerlo, es lo que me llenaba. Tenía la sabiduría y la paciencia necesaria, para ayudar donde me necesitaran.
Volé sin dilación al lugar donde estalló el conflicto. Curar y salvar vidas me importaba más, que mi propia vida.