Relato de la comunidad

SIN PENSARLO

Por María José Gómez Fernández

Sirvió el VINO desde lo alto del ANDAMIO y se derramó todo fuera de la copa. Una lástima, desperdiciar de ese modo el fruto de la vid, tan mimado desde su AGRICULTURA para ser un buen caldo. Pero no estaba en sí, la SENSATEZ lo había abandonado esa tarde. Todos lo miraban desde abajo, preguntándose cuál sería su próxima ocurrencia; alguno lo invitó a bajar pero él hizo oídos sordos.

– ¡Eh, oídme bien! -gritó a pulmón lleno-, ¡quiero comprobar la TEXTURA del suelo en mis pies al pisarlo desde aquí!.

Dio un trago a la botella, cogió impulso y saltó.

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