Relato de la comunidad
SOLSTICIO
Por GOLOSINAS LITERARIAS
Desprendía una luz peculiar, titilaba, pero con firmeza. Aparentaba debilidad pero pasaban los años y seguíamos derritiéndonos a sus pies como velas lloronas. Contaba sus historias a paso lento, regodeándose con las palabras. En ocasiones cerraba los ojos y parecía ausentarse, guardaba silencio unos segundos manteniendo el suspense. Después, un escalofrío sacudía su cuerpo menudo y entonces regresaba con nosotros revelándonos el final del cuento.
Aquella noche el viento soplaba con fuerza y la vimos elevarse allende las nubes.
Recuperó al lucero pródigo pero en las noches claras próximas al solsticio, el cielo, magnánimo, nos deja saborear sus relatos.