Relato de la comunidad

«SUPERNOVA»

Por Mar Olayo

«Nunca hubiera podido imaginar estar rodeada de niños, cuando la vida le negó ser madre. Nunca hubiera pensado que podría escapar de las miradas tatuadas con el resentimiento del perdedor, alejarse de voces agoreras.

Con el niño en sus brazos, daba gracias a la vida por haber renacido en un mundo sin rencor, sin odio ni envidias, donde se acogen a los niños abandonados y se les da todo lo necesario para tener una vida digna.

Supernova la llaman, por su explosión de vida, alegría, amor y esperanza, allá por donde pisa.

Yo la conocí y me llenó de luz.»

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