Relato de la comunidad
Tabique
Por P. Estefanía San Martín · Chile
Olga cayó en la cocina abrazada al diploma que arrancó del clavo. Desde el suelo vio bajo una silla la caja de magia que el nieto no encontró el domingo y en la puerta del refrigerador las letras imantadas revueltas. Al otro lado del tabique se oía a la vecina, la única que nunca le dejó copia de su llave, hablar con alguien a quien llamaba amor. Tras el vidrio roto el diploma decía Vecina destacada por su solidaridad y el imán de Valparaíso, Patrimonio de la humanidad. Golpeó la pared con el marco hasta que la voz se calló.