Relato de la comunidad
TENÍA QUE PISAR LA TIERRA
Por Amalia Martínez Fernández-Alia
Se abrió el telón del teatro, con tristeza, pero sin perder la dignidad, el director llamó al escenario a todos los actores.
Era la última representación de la obra; mientras mostraba su agradecimiento a los espectadores, pensaba en lo mucho que tuvo que luchar, por hacer realidad su atrevido sueño.
Pocas personas amaban lo que para él, fue su vida. Ya no podía asumir los gastos. Tenía que pisar la tierra.
El foco de luz alumbró su figura, la primera actriz se acercaba sonriente para entregarle, una agenda repleta con fechas, de futuras actuaciones.
Agradecido, lloró de emoción.