Relato de la comunidad
TRANSICIÓN
Por Galilea
La noche muestra a sus ojos la inmensidad del cosmos salpicado por millones de estrellas. Insignificante, casi envidió a la pequeña luciérnaga. Su organismo y su ADN necesitan diluirse, integrarse en un tornasol de esencias que fluyen y confluyen dando con la razón suprema de la existencia. Brazos y piernas elevándose empujan su cuerpo hacia arriba. Consciente de su propia levedad, no rozaba el suelo cuando la serotonina y la dopamina golpearon sus sienes. El ritmo cardíaco acelerado, y su mente funcionando a toda velocidad. El Alfa y la Omega le fue revelado… Y ya es luz en la eternidad.