Relato de la comunidad
Tras el espectáculo “ILUSIONISTA”, la niña de largas trenzas y ojos oscuros, que no parpadearon durante el truco del conejo, se acercó señalando mi varita y sus labios.
Por marolayo
Perdone, no queremos molestarle – dijo la madre con rubor- cree que usted puede devolverle la voz perdida por una infección en sus cuerdas vocales.
¡La incredulidad es el virus del alma! – contesté poniendo mis manos sobre el pequeño cuello y recité mis palabras mágicas:
Si crees, podrás.
Si crees, harás.
Si crees, llegará.
Abracadabra, varita de plata
Deja que crezca la Magia que embelesa
y dale a esta niña ¡una gran sorpresa!