Relato de la comunidad

TU PUEDES.

Por Corina Iglesias

Sentada frente a la doctora, solamente tuve que mirar su cara para adivinar que la noticia no era buena.

Había vuelto.

En ese momento el día se nublo, el sol dejo de brillar y las tinieblas se instalaron en mi mente. La esperanza, que me había acompañado hasta allí, desapareció para dar paso a la incertidumbre.

Por segunda vez sentí que mi reloj comenzaba otra cuenta atrás.

De nuevo me pongo el traje de guerrera.

Saco la colosal fuerza con la que lucharé esta batalla, recordando, que la Luna también ilumina y me ayudará a recorrer el camino hacia la victoria

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