Relato de la comunidad
TURNO DE NOCHE
Por Javier Puchades
Después de ducharme, regresé al dormitorio. La luz continuaba apagada, pese a que la alarma del despertador había sonado hacía rato. Ernesto mostraba cierta resistencia a salir de la cama. Mientras me vestía, le dije: «¡Vamos vida mía! ¡Despierta!» Él tenía plena confianza en mí de que lo haría levantar, aunque fuese arrastrándolo. Le arranqué la sábana. Entonces, me salió un profundo suspiro al contemplarlo tal como su madre lo trajo al mundo. Me entraron ganas de…; pero me contuve. Sabía cómo hacerle reaccionar. Aproximándome le susurré: «¡Cariño, son casi las ocho! ¡Ya sabes que a esa hora sale del turno de noche mi marido!»