Relato de la comunidad
Un viaje tranquilo
Por lydia santos nieto
La emoción apareció de repente, sin avisar, y trajo consigo una memoria que creía olvidada. Caminó despacio, preguntándose si aquello era la realidad o solo un sueño. Entonces, un amable anfitrión lo recibió con una sonrisa y le ofreció ayuda. Juntos recorrieron calles tranquilas, hablando poco. Sin darse cuenta, llegó a Roma, donde todo parecía más claro. Allí entendió que no necesitaba respuestas complicadas, solo seguir adelante. Respiró hondo, sintiéndose en paz por primera vez en mucho tiempo, y decidió quedarse un rato más, disfrutando del momento y dejando que la vida siguiera su curso natural, sin miedo.