Relato de la comunidad
UNA GRAN MUJER
Por M Luisa Pérez Rodríguez
Siempre supe que la perseverancia junto con la empatía eran dos de sus mejores cualidades. Aunque tenía muchas más. Era una mujer que desprendía luz. Dejaba una estela por donde pasaba y todo el mundo la quería.
Por eso, cuando enfermó y se adivinaba el fatal desenlace, fuimos muchos los que necesitamos acompañarla tratando de darle, aunque fuera en sentido figurado, oxígeno para que respirara, para que siguiera viviendo.
Pero irremediablemente, su hogar que fue el de todos, enmudeció con su ausencia. Quedan los recuerdos y los momentos que compartimos. Por eso sigue con nosotros.