Relato de la comunidad

Una noche más de insomnio.

Por Margarita Hans Palmero

Estela tomó un nuevo lienzo en sus manos, blanco, vacío, con una vida todavía inexistente.

Los pinceles gritaban su nombre desde la esquina de aquella mesa desvencijada, que parecía haber sufrido toda una eternidad.

De nuevo, esa sensación en el estómago. La inquietud de crear algo mediocre.

Comenzó a dar trazos que para ella, eran un camino que le hubiese gustado llenar de estrellas, y no de miedos. Sus fantasmas llenaron el lienzo, y sin ser consciente, se liberó de ellos.

Ahora el lienzo respiraba, y ella, también.

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