Relato de la comunidad

VACÍA

Por PILAR ALEJOS MARTINEZ

Se emociona al ver cómo, poco a poco, desaparece su cubertería de plata. Ha pertenecido a su familia durante generaciones. Ahora, llena la cesta de la compra. Antes, la precedieron el juego de licor de cristal de Murano, las joyas de su madre y las sábanas bordadas de algodón egipcio. Su casa se va quedando vacía de recuerdos mientras se llena de hijos, nueras y nietos, desahuciados por la crisis. Muchas bocas que alimentar y una pensión mínima de viudedad con la que no puede hacer milagros.

Su voz se convierte en quejido cuando se desprende del último libro.

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