Relato de la comunidad

Versos libres

Por Isis Monagas · Chile

La magia de sus letras convertía los poemas en lanzas que me atravesaban sin herirme. Me dejaban suspirando de amor y nostalgia.

La solidaridad de sus actos me conmovía más que cualquier discurso: había algo hermoso en verlo vivir como escribía.

—Te admiro por no callar. Te respeto por ser el verbo que predicas—, escribí en una servilleta la única vez que lo vi.

Aquella noche hubo elecciones. El poeta de versos libres no ganó.

Me acosté acariciando mi vientre. Sus patadas me consolaron. Quise creer que, mientras él se gestaba en mí, también podía gestarse otra humanidad.

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