Relato de la comunidad
Viaje a Venus.
Por Rosa Ferrer Gómez · Valencia
Viajar a Venus con mi perro no fue fácil porque el pobre tiene pánico a los cohetes. Chiru estuvo ladrando un rato a los cometas y al pasar por la luna dio un aullido creyéndose fuerte como un lobo.
Yo aproveché para pedir un deseo: ¡que no haya gatos en Venus, por favor!
Nada más aterrizar la guardiana del planeta salió a recibirnos con abrazos y con polvo de estrellas para comer.
Y hubo suerte… porque la diosa Venus nos explicó que en sus cráteres no hay gatos, solo nombres de mujeres valientes que dejaron su huella en la Tierra.