Relato de la comunidad
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Por Claudia Rivera
Tuvo que AUNAR ESFUERZO y decisión para montar al avión y cruzar el Atlántico.
Tras doce horas de vuelo, muy cuidado por una solícita TRIPULACIÓN, aplaudió emocionado mientras la aeronave aterrizaba.
Subió al COLECTIVO y viajó a su barrio natal, idealizado a la distancia, sintiendo con decepción que ya nada era como pensaba: ni la gente, ni el paisaje.
-Es lo que tiene marcharse y retornar cargado de recuerdos -, murmuró.
En aquellos momentos, añoraba la cálida PROTECCIÓN que ofrecen la familia y las amistades, ahora ausentes.
Con la vista nublada, apoyado en su bastón, tragó saliva y suspiró resignado.